lunes, 15 de septiembre de 2014

VERANO CON LUNES AL SOL

Buen verano a todos y todas. Llegó el calor. Y el sol, con todos sus lunes al sol. Es tiempo de pensar en el  descanso; unos del trabajo, otros  de los estudios.  Algunos no descansarán en estas fechas pues habrán encontrado un trabajo, seguramente temporal y a jornada parcial. Otros ni trabajarán ni descansarán.  Continúan en la ardua e ingrata búsqueda de un trabajo, tal vez con suerte, mínimamente  digno.

Me resulta casi imposible imaginar actualmente una tarea personal que resulte tan pesada como la de buscar trabajo. Puede ser  física y psicológicamente agotadora, no sólo por enviar o dejar CVs, sino también por la interminable espera a que te llamen de un empresa. Y no para empezar a trabajar, sino para una simple entrevista de selección. El desgaste emocional que acarrea la búsqueda infructuosa de un empleo puede llevar a la desesperación y a una perdida de la autoestima. Les puede inducir a pensar que ya no son personas aptas para un trabajo. 

Nada más falso. Los trabajadoras y trabajadores de hoy estamos igual o más capacitados que hace siete años cuando este país alcanzó su más alta cifra de cotizantes a la Seguridad Social. Desde entonces estamos asistiendo (con alguna excepción como los planes E), a una política que deprime toda actividad económica, tanto la pública como la privada. Dictada por Bruselas/Berlín y aplicada por este Gobierno del PP con un rigor que parece le entusiasma, deja como resultado una contracción de la demanda interna que no es compensada por el sector exterior. Caen las ventas, los pedidos, las empresas despiden o cierran. Reforma laboral. Cierran algunas empresas menos, pero  despiden más y más. (Y les sale barato, casi regalado).

Los parados no tienen culpa de no encontrar empleo. Quieren trabajar y un Estado social y democrático de derecho como el nuestro, que  en el Art. 35 de su Constitución recoge el derecho al trabajo, debe procurar que un sistema económico que dote de contenido al citado derecho. Y de no ser temporalmente posible, proveer medidas  sociales que sostengan las rentas de los trabajadores en paro en tanto en cuanto no se genere empleo de calidad y suficiente. Y cuando decimos Estado nos referimos a todo lo que lo compone. Incluidos los ayuntamientos por grande o pequeños que sean. Son las administraciones más cercanas y mejor posicionadas para dar una respuesta inmediata a las necesidades de sus vecinos. Sus problemas y penurias no son ajenas a esta administración local; convive con ellos. 

Este paro persistente cae como plomo sobre personas, que no son porcentajes o estadísticas, son vecinos y vecinas nuestros.  El responsable es un sistema económico-financiero global y des-regulado. Y responsables son los ejecutivos y directivos que pusieron sus intereses corporativos y personales por encima, no ya del bien común, sino de una eficiente economía social de mercado.

Y responsables son también los que nos aplican unos recortes “austericidas” para las clases media y trabajadora. Que han traído menos empleo,  y el que queda o se crea de nuevo es en peores condiciones y peor remunerado. Al mismo tiempo
se pierden o empeoran servicios y prestaciones públicas. Todo esto hace que en estos últimos años hayamos descendido tan abruptamente del puesto 13 al 24 en el ranking IDH (Índice de Desarrollo Humano) que elabora la ONU, y que incorpora en su cálculo además de variables económicas otras como la educación, la salud, esperanza de vida, entre otras.

Con menos trabajadores empleados y con peor salario, la masa salarial baja, lo que implica menos capacidad de consumo y, por lo tanto, menos demanda interna.  Y vuelta a empezar, las empresas no ven a corto plazo un incremento de las ventas (por la debilidad de la demanda) y continúan con los  ajustes y tampoco planifican nueva inversión que ofrezca mas trabajo. Por ello los grandes damnificados de esta crisis en la que nos han metido las elites que mangonean las finanzas globales somos los trabajadores y trabajadoras y las clases cada vez menos medias. Los responsables y culpables son ellos, esas elites que amasan sueldos y pensiones multimillonarias. Esos como el Sr. Alierta, presidente de Telefónica, que cuando supo que tributaría por su millonaria cláusula indemnizatoria de su contrato blindado, la cambió pasando el importe como aportación de la empresa  a su plan de jubilación. Y si es listo tampoco tributará por ello cuando se jubile. Toma “Ministro Montrolo”... no!!, perdona...tomamos todos. Otro que “legalmente” se escapará de tributar como los demás.

No desesperemos, lo superaremos. No es cuestión de paciencia, ni de conformarnos y seguir sufriendo resignados. En la dura lucha contra el desempleo y sus lacerantes consecuencias sociales y personales, debemos estar todos. Las personas se movilizan a través  de la sociedad civil en forma de plataformas, ONG, Bancos de alimentos, etc. Los partidos políticos no deben quedarse atrás superados por las consecuencias de la larga crisis. 

La izquierda, los socialistas, el PSC, estamos en la primera línea, con argumentos y propuestas para revertir la decepcionante y frustrante situación política.  Sabemos y lo haremos.
 
Publicat al diari local Info Roda del mes de setembre